Blog de Laudato Si

El Papa frente a los indígenas repitió su ¡Ya basta! (2ª. parte de la Brevísima Relación)

Lo dije en mi entrega anterior sobre la visita de Francisco, pero como nadie (o casi nadie) parece haberse dado cuenta, lo vuelvo a repetir aquí de manera que no pase desapercibido: Francisco – de quien algunos piensan que fue demasiado suave en sus palabras en San Cristóbal - se “aventó la puntada” de comenzar su homilía en esta ciudad que vio el levantamiento zapatista de 1994 con un claro y contundente ¡Ya basta! Ciertamente el formato de la misa masiva y la voz monótona con que pronunció sus palabras (Francisco se veía cansado en San Cristóbal y ¿quién puede culpar de eso a un hombre de casi 80 años que realiza viajes a un ritmo que algunos mucho más jóvenes no aguantarían?) hicieron que para muchos pasaran desapercibidas las palabras y la trascendencia de ese gesto. Hubiera sido de desear (pero de nada sirve quejarse de lo pasado) un formato de acto como el que ya tuvo, primero en el Vaticano y después en Bolivia, con organizaciones indígenas y populares. Se ve que Francisco prefiere los encuentros en corto a los grandes actos masivos y hubiera sido maravilloso verlo en un intercambio de ese tipo con representantes de organizaciones indígenas de Chiapas y de todo México. Pero si no fue así, ya ni modo, y por lo pronto lo que toca es que esas palabras y esos gestos no se pierdan en el mar del olvido.

No voy a repetir todo lo que dije en mi artículo anterior pero sí la frase de Francisco al comienzo de su discurso:

“Un Pueblo que había experimentado la esclavitud y el despotismo del Faraón, que había experimentado el sufrimiento y el maltrato hasta que Dios dice basta, hasta que Dios dice: ¡No más!

Y, posteriormente, cuando después de citar la Biblia citó el Popol Vuh, le dio, por así decirlo, el sello de aprobación divina a ese deseo profundo de liberación:

“Nuestro Padre no sólo comparte ese anhelo, Él mismo lo ha estimulado y lo estimula al regalarnos a su hijo Jesucristo.”

La Iglesia de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas llevó a cabo durante los últimos años de la gestión episcopal de don Samuel un Sínodo Diocesano para recoger la experiencia de su caminar y poder darle continuidad. En el documento final del Sínodo se fijaron los 6 principios fundamentales del caminar diocesano, principios que suelen recibir el nombre de “horcones”. De esos seis horcones, dos de los que más distinguen lo que ha sido lo propio del caminar de esta diócesis son los llamados “Iglesia liberadora” e “Iglesia autóctona”. Con las palabras de Francisco en la misa del día 15, más la misa misma con la participación de servidores y servidoras indígenas (por cierto, según un testigo que estuvo ahí en su calidad de sacerdote, el Papa casi tuvo que pelearse con uno de los “ceremonieros” del Vaticano para que dejara pasar a las mujeres) con el anuncio oficial de la reanudación del programa de diáconos indígenas (que provocó el aplauso más espontáneo del acto) con la aprobación de Biblias y textos litúrgicos en las lenguas indígenas de Chiapas, con todo esto, esos dos horcones han quedado bien legitimados, avalados y hasta reforzados por el Papa.

Con todo lo anterior el Papa ha dejado a la Diócesis de San Cristóbal en lo que pareciera ser una situación ideal para realizar la transición episcopal largamente anunciada. Todos parecen listos para ella. Supongo que Francisco tiene la última palabra.


Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: