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SUGERENCIAS ECOLÓGICAS PRÁCTICAS E INSPIRADORAS SOBRE LA LAUDATO SI

SUGERENCIAS ECOLÓGICAS PRÁCTICAS E INSPIRADORAS PARA QUE NUESTRA REFLEXIÓN SOBRE LA ENCÍCLICA ECOLÓGICA DEL PAPA FRANCISCO DÉ MUY BUENOS FRUTOS, Y NO SE QUEDE EN BONITA REFLEXION.

(Gracias a Arnaldo Zenteno por el envío de estas "prácticas e inspiradoras" notas)

  Rui Manuel Grácio das Neves O.P. (conclusiones de un extenso artículo)

Llegamos aquí a lo central de nuestra reflexión, después del análisis  de la Encíclica. Debemos ahora intentar plasmar, a nivel más creativo y propositivo, cuáles son los desafíos que encontramos más significativos para nuestras CEB y nuestro proyecto de vida a nivel ecológico. He aquí algunos aportes.

1. Coherencia entre nuestras palabras y nuestra vida. Como Comunidades tenemos que estar muy atent@s a la coherencia entre nuestro discurso (evangélico) y nuestra vida (evangélica también). Nada hay más anti-testimonio y anti-evangélico que predicar unas cosas y vivir otras, muchas veces incluso opuestas. Si algo tiene sentido en nuestras Comunidades es su carácter profético. Cuando el institucionalismo y su lógica (normalmente, de poder, influencia, prestigio y medios materiales) predominan en nuestras Comunidades y en nuestras vidas personales, entonces “la sal pierde su sabor” y hemos perdido nuestro rumbo, nuestro Norte. Y cuando la sal pierde su sabor y su efectividad es mejor arrojarla fuera. El problema de las Comunidades no es la bajada significativa del número de sus miembros, sino la pérdida de la calidad de vida que debería poseer. “Dejemos que los hermanos prediquen con sus obras”, o con su vida, decía San Francisco de Asís a sus hermanos y esto es válido para todos y todas nosotras que decimos que nos situamos en la óptica de Jesús. Esto es el principio general que afecta a toda nuestra evangelización, principalmente en los ámbitos de Justicia, Paz y Ecología, pero también al nivel del ámbito de nuestras propias comunidades y a su vivencia de fraternidad/sororidad.

2. Ir a las causas, no solo a las consecuencias de la pobreza. El Papa Francisco nos llama la atención en su Encíclica sobre una situación social muy opresora y discriminadora especialmente con las y los más pobres, marginales y excluidos de la Sociedad. No es suficiente la “caridad social” y las obras de misericordia. Esto es trabajar más sobre los efectos que sobre las causas. Sin negar la necesidad extrema de un inmediatismo de la ayuda urgente, hay que avanzar más hacia un trabajo que incida sobre las causas de esa pobreza, marginación, exclusión. Recordemos aquellas palabras de un profeta de América Latina, como lo fue Monseñor Hélder Câmara, de Brasil, cuando decía: “Si digo que hay que alimentar a los pobres, me llaman santo. Si digo que hay que eliminar las causas de la pobreza, me llaman comunista”. Las Comunidades deberíamos ser los abanderados/as de la causa de la Justicia, la Paz y la Ecología (JPE), pues es la misma causa del Evangelio y de su Maestro, Jesús de Nazaret. Promover la igualdad, la paz profunda (que arranca de lo interior) y el respeto total por la Naturaleza deberían ser nuestras prácticas cotidianas y nuestro testimonio en medio de la sociedad capitalista del derroche, la desigualdad y el privilegio.

3. No a la mentalidad Productivista. El Papa también nos llama la atención sobre la mentalidad productivista, propia del paradigma tecnocrático, donde lo que cuenta es la idolatría del dinero, del éxito, del poder, y no los valores humanos de la dignidad de todos los seres humanos, de todos los seres vivos, la flora y la fauna. Podemos preguntarnos: ¿Dónde entra esto en nuestros colegios, en nuestra misión de educadores, en nuestras predicaciones, en nuestra obra caritativa y social, en nuestros escritos y praxis cotidiana, incluyendo aquí la vivencia comunitaria? Todo esto no es algo accesorio, sino lo nuclear del mensaje que decimos defender en el Evangelio desde nuestra identidad como CEB. Por lo tanto, la Justicia Paz y Ecología es una “piedra de toque” sobre la verdad de nuestras vidas apostólicas y comunitarias.

4. Empezar por nuestra propia práctica ecológica y contagiarla  a los demás. “El manzano no puede dar peras”. ¿Cómo vamos a impulsar los valores de la defensa de la Naturaleza si no tenemos esto todavía bien claro en nuestra mentalidad? A veces, lo más difícil es predicar estas cosas a nuestros propios hermanos o hermanas. Pero por ahí se empieza: viviéndolo uno/a mismo/a y contagiándolo a las y los demás. La denuncia es importante, pero debe apoyar en el anuncio de una práctica cotidiana de vivencia ecológica, comunitaria, fraterna y defensa de la justicia frente a l@s injusticiad@s de la Historia. Hay que programar estas cosas y evaluarlas periódicamente. El Papa nos dejó varios ejemplos que, a buen entendedor, deberíamos implementar e ir más allá incluso.

5. PREGUNTAS Y SUGERENCIAS CONCRETAS. Además de los diversos aspectos prácticos que se dicen aquí y acullá en la Encíclica papal, sería bueno, por ejemplo, en lo referente a la cuestión ecológica que en nuestros Proyectos Comunitarios entrasen cuestiones como las siguientes (con criterios de evaluación y seguimiento):

(1) ¿Tenemos modos alternativos de gestionar la generación de energía de nuestra Comunidad, que conduzcan a un mayor ahorro energético (en lo referente al ahorro de electricidad, agua, uso de plásticos, papel, etc.)?

(2) ¿Tenemos la disciplina de hacer separación de basura?

(3) ¿Procuramos usar transportes públicos siempre que posible o compartir los vehículos que tengamos, llevando varias personas,  sobre todo ayudando a gente pobre y necesitada siempre que haga falta (ida a médicos, viajes o parte de ellos, etc.)? ¿Qué tal el uso de bicicletas y otros medios no contaminantes?

(4) ¿Hay posibilidad de una huerta de la Comunidad? Y, sobre todo, ¿de fomentarla entre los más pobres? En nuestros trabajos pastorales, ¿fomentamos cocinas comunitarias, cocinas solares populares, métodos hidropónicos de cultivo, entre otros posibles?

(5) También en nuestros trabajos pastorales, ¿fomentamos la medicina alternativa, especialmente la popular, y el uso de fitoterapia curativa? ¿Qué tal fomentar hábitos de higiene y de alimentación más sana? ¿Qué tal la extensión de alimentación vegetariana o semi-vegetariana? ¿Promovemos también la alimentación saludable en nuestras comunidades, a base de mayor introducción de verduras, frutas, líquidos naturales, como zumos de fruta y agua purificada en abundancia, proteína vegetal? (Esto no debe ser un privilegio de algunos lugares, puesto que, si se investiga, hay también alternativas populares y baratas).

(6) ¿Promovemos en nuestras propias comunidades la práctica del ejercicio físico en general, y otras prácticas alternativas como hatha-yoga, tai chi, pilates, o equivalentes, que ayuden al equilibrio psico-físico-espiritual? ¿Igualmente lo hacemos en nuestro trabajo pastoral?

(7)¿Promovemos el hábito de la meditación  que nos ayuden en la observación de nuestros pensamientos, emociones, así como posibilitan que vivamos más en el aquí-y-ahora, en el Presente, y, por supuesto, vivimos la Presencia Divina en el aquí y ahora?

(8) ¿Procuramos el contacto con la Naturaleza, sin ser adictos a móviles, Internet, y cosas semejantes?

(9) ¿Promovemos la formación de algunos hermanos y hermanas en ciencias sociales, con la finalidad de que ofrezcan técnicamente modelos de economía alternativa al sistema capitalista dominante (modelos de una economía de tipo socialista autogestionario, por ejemplo), así como formulen modelos políticos de democracia directa y participativa, que ayuden a superar el modelo de democracia representativa y formal imperante?

(10) ¿Promovemos espacios y tiempos de vivencia comunitaria del Arte en su forma plural de manifestar? No solo en nuestras comunidades, sino entre los mismos pobres y excluidos. Un Arte de libre manifestación, donde se exprese lo mejor de nosotros/as mismos/as, generando creatividad, buen humor, positividad y hábitos identitarios alternativos.

(11) ¿Fomentamos hábitos de vida simple, natural, con una mística de la gratitud y gratuidad, alegrándonos con cada cosa sencilla de la Naturaleza?

(12) Y, sobre todo, ¿observamos profundamente nuestros apegos y aversiones de todo tipo que nos hacen sufrir, y tampoco ayudan a una vivencia sana comunitaria?

Finalmente, ¿promovemos una vida en nuestras comunidades que esté preocupada por los derechos humanos de las y los más pobres, especialmente en contra de la inequidad de género, el maltrato infantil, los derechos de los trabajadores/as y de las y los jóvenes en particular, fomentando prácticas autogestionarias de los pobres se auto-organicen y crezcan en conciencia social?

Son solo algunas sugerencias. En algunos casos son bastante difíciles de realizar debido a la precariedad de medios, pero esto no puede ser visto con mente negativista y pesimista, sino como un incentivo a trabajar por ello, aunque con resultados momentáneamente muy insignificantes. Una vez más, lo que interesa aquí no son los grandes espectáculos en los resultados, sino ese “gota-a-gota” que va humildemente construyendo algo cualitativamente diferente. Con resultados precarios, provisionales y muy modestos. Pero cualitativamente diferentes de los dominantes.

Como el Papa Francisco dice en algún momento, son actitudes importantes aunque no se vean inmeditamente los resultados. Si somos verdaderamente mujeres y hombres de Fe evangélica, debemos creer que esto es posible. Son cuestiones de Espiritualidad, de “esperanza contra toda esperanza”. Así se construye una revolución desde abajo, pacífica, pero persistente. ¡La revolución de la noviolencia evangélica!

¿Seremos entonces agentes de ella o meros consumistas pequeño-burgueses o  consumistas pobres sin conciencia social?  

Aporte dela Mesa CEB de Profetismo y Compromiso Ciudadano, tomado de escrito de Rui O.P - le hemos hecho algunos pequeños cambios.

Nicaragua 28 de mayo 2016


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