Blog de Laudato Si

Blog en construcción

Este blog lo he creado para compartir mis análisis y reflexiones a partir de la encíclica Laudato Si del papa Francisco. Para comenzar…(sigue en la Introducción)

Celebración nocturna en Acteal

Escrito por Laudatosi 29-10-2015 en Fotografía de Inicio. Comentarios (0)


La fotografía que encabeza esta página corresponde a una celebración -según el rito católico-tzotzil propio del lugar- que se llevó a cabo en Acteal la noche del 15 de septiembre del 2011- cuando el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (fundado por Javier Sicilia) visitó esa Tierra Sagrada de los Mártires de Acteal (como se le conoce tras la masacre de 1997) para compartir el dolor y la esperanza de las víctimas de la violencia criminalmente auspiciada o tolerada por el estado mexicano.

Escogí esta fotografía para presidir mis reflexiones sobre la Laudato Si, no solo porque Acteal se ha convertido ya en parte de mí mismo, sino porque expresa de manera dramática una de las tesis centrales de Francisco, que es la íntima e indisoluble conexión entre la suerte de la tierra y la suerte de los pobres de la tierra, aquellos que para el sistema dominante son simplemente descartables. Como escribe más adelante de manera contundente:

No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental (LS no. 139).

Dándole un giro de gran originalidad a una expresión común entre los pueblos indígenas, el papa argentino, siguiendo al Francisco que le inspiró su nombre papal y buena parte de sus reflexiones, habla no sólo de la 'madre tierra', sino de nuestra hermana 'madre tierra', y no sólo eso, sino que resalta cómo ésa es una hermandad de pobres, de víctimas del mismo sistema de violencia y destrucción que aqueja al planeta y a sus habitantes:

Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto»  (LS no.2)

Conciente de la relación tan particular y profunda de los pueblos indígenas con la tierra (la ch'ul banamil para los tzotziles, la pachamama para los pueblos andinos...) Francisco les dedica estas palabras en las que reclama una especial atención para ellos:

En este sentido, es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios. Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. (LS no. 146)

En los valores que estas comunidades todavía reflejan (por lo menos mientras el tsunami del sistema capitalista no acabe de barrer con ellas) se puede descubrir una imagen de lo que propone la espiritualidad cristiana:

.. .un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco. Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo pequeño, agradecer las posibilidades que ofrece la vida sin apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos por lo que no poseemos. Esto supone evitar la dinámica del dominio y de la mera acumulación de placeres. (LS no. 222)

Finalmente, volviendo a la fotografía que encabeza esta página, la cruz indígena que brilla en medio de ella iluminada por la luz de las candelas rituales, es el mensaje de esperanza en medio del dolor de las muertes violentas y de la destrucción de nuestra hermana madre tierra:

El Nuevo Testamento no sólo nos habla del Jesús terreno y de su relación tan concreta y amable con todo el mundo. También lo muestra como resucitado y glorioso, presente en toda la creación con su señorío universal: «Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz» (LS no.100)


Acerca del autor

Escrito por Laudatosi 29-10-2015 en Autor. Comentarios (0)

Rafael Landerreche

Sociólogo por formación profesional (FCPS-UNAM) y un poco todólogo (con afición particular a la historia y la filosofía) por circunstancias de la vida. Nacido en el DF desde hace 22 años me mudé al Sureste de la república empezando por Villahermosa, Tabasco. Seis años después cambié de estado (y de clima) y desde hace 12 años vivo en San Cristóbal de las Casas, Chiapas trabajando con la parroquia de San Pedro Chenalhó (municipio tzotzil de los Altos de Chiapas y escenario de la Masacre de Acteal el 22 de diciembre de 1997) y con la Sociedad Civil de las Abejas de Acteal) acompañando proyectos educativos... y lo que se va ofreciendo.

La encíclica Laudato Si me ha tocado el corazón (como dirían los tzotziles) tanto por la problemática social-ecológica y la referencia a nuestra hermana madre tierra (como la llama Francisco) realidades en las que estamos inmersos cotidianamente en este lugar, así como por el hecho de que los planteamientos de la encíclica vienen a confluir con reflexiones y consideraciones que desde hace mucho ocupan mi mente sin encontrar cómo expresarlas y que de pronto encuentran un cauce abierto por las palabras del primer papa latinoamericano. Confío en que podré plasmarlas aquí y que serán de algún provecho a quien las lea.


Junto al sepulcro de Monseñor Romero en la cripta de la catedral de San Salvador con miembros de Las Abejas, del Seminario Intercultural Mayense y de Bautistas por la Paz.

La Defensa de la Madre Tierra/I Llamada urgente y escasa respuesta

Escrito por Laudatosi 29-10-2015 en Madre Tierra. Comentarios (0)

No podemos decir que la Carta Encíclica del papa Francisco sobre la defensa de nuestra hermana madre tierra, dada a  conocer a mediados de año, haya pasado totalmente desapercibida. Sin embargo sí podemos y hasta debemos decir que la atención que se le ha prestado se queda corta, muy corta, en comparación con la importancia que tiene dicho documento y la urgencia de las cuestiones que ahí se retoman.

Se podría comparar al papa Francisco con un capitán de barco que toma el mando en un momento crítico en que la nave que conduce está empezando a naufragar. Salvo una pequeña minoría el resto de la tripulación y de los pasajeros dan la impresión de estar totalmente inconscientes del peligro que los acecha, a pesar de que hay señales inconfundibles de que algo muy grave está pasando. Incluso una parte de los tripulantes, ante las voces de alarma que da la minoría insisten en que no pasa nada, en que las pequeñas dificultades que hay se arreglarán si todos los pasajeros confían en ellos y los dejan seguir con el mismo plan de navegación – que es el que, según se ha dado cuenta la minoría conciente, los ha llevado a la crítica situación en que se encuentran. En medio de todo esto, la voz del capitán es clara e inconfundible: la nave no solo está en peligro de hundirse, ya comenzó a zozobrar. Les hace ver a los ocupantes de los niveles superiores de la nave, que los niveles más bajos, donde viajan los pasajeros más pobres, ya está haciendo agua desde hace un buen rato. ¿No se dan cuenta que los que viajan en tercera y cuarta clase han estado tratando angustiosamente de pasarse a las clases superiores aún con grave riesgo de sus vidas, un riesgo que se multiplica exponencialmente dada la terquedad e insensibilidad de los que viajan en primera clase que insisten en rechazarlos hasta por medio de la violencia? La voz del capitán es firme e inequívoca: todos deben hacer algo de inmediato, si no, todos perecerán, no solo los más pobres que ya han empezado a sentir todo el rigor de la situación. Incluso a algunos de los que sí están concientes pero que creen que el peligro es para las futuras generaciones les hace ver que el peligro ya está sobre nosotros. Las palabras textuales de la Encíclica de Francisco son las siguientes:

“Las predicciones catastróficas ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía. A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad. El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, sólo puede terminar en catástrofes, como de hecho ya está ocurriendo periódicamente en diversas regiones. La atenuación de los efectos del actual desequilibrio depende de lo que hagamos ahora mismo, sobre todo si pensamos en la responsabilidad que nos atribuirán los que deberán soportar las peores consecuencias” (no. 161).

Pero, a pesar de la situación verdaderamente angustiosa, la voz del capitán del barco (de quien lleva el timón de la nave de Pedro, podríamos decir con una metáfora más antigua aún) no es alarmista ni señala solamente lo negativo. No, su voz es una voz llena de esperanza y hasta de alegría. Con la misma certeza y seguridad con las que señala el peligro, y quizás hasta con mayor autoridad todavía, reconforta y fortalece a sus compañeros de viaje con la convicción, firme e inconmovible como la roca de Pedro, de que sí se puede. Nos recuerda la grandeza y magnificencia del plan original de navegación y que el Autor de ese plan no nos va a abandonar a nuestra suerte (aunque a veces parezca que se ha quedado dormido). Y nos hace ver que el mismo esfuerzo para salvar a la nave del naufragio, esfuerzo cuyas enormes dificultades no oculta, es ya una aventura maravillosa. De hecho los problemas del barco en buena medida surgieron por haber olvidado ese plan original y por poner atención, no a la belleza del mar y de los cielos, sino a multitud de insignificancias que solo han cargado el peso de la nave y deteriorado su estado por su incompatibilidad con ese plan original. El papa pone de ejemplo a San Francisco de Asís, el mismo que le inspiró a tomar ese nombre como pontífice, que pudo ser “más con menos”. Al renunciar a lo superficial y concentrarse en las cosas básicas de la existencia: el agua, la tierra, el sol, las flores, las aves… y el amor que creó todo eso para nosotros (pero para cuidarlo y disfrutarlo no para explotarlo desconsideradamente) Francisco alcanzó una felicidad que pocos seres humanos han alcanzado. Su homónimo y discípulo ochocientos años después de él, nos despierta con un llamado que puede parecer angustioso pero que reverbera con la  misma alegría del que fue llamado el pobrecillo de Asís: “Caminemos cantando. Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta no nos quiten el gozo de la esperanza”. 

El nombre completo de la encíclica del papa Francisco es “Laudato sí*. Sobre el cuidado de la casa común”. Pero como dice el mismo Francisco desde el mero principio (y como espero que haya quedado claro en esta breve introducción) la encíclica no es nada más sobre ecología. En una de sus frases más dramáticas dice que el problema de la contaminación de la tierra es inseparable del problema de la explotación, marginación y hasta descarte de los pobres. Se puede considerar una encíclica verde a condición de darse cuenta de que se encuentra en el extremo opuesto de esos autollamados verdes que pretenden defender a los animales de los circos mientras piden la pena de muerte para los humanos y se revuelcan ellos mismos en la corrupción. La encíclica es de una enorme riqueza en los temas que trata, en los análisis que nos ofrece y en las grandes líneas (que no recetas) que nos da para la acción. Vale la pena, mejor dicho, es indispensable leerla, meditarla y ponerla en práctica. Su riqueza es inmensa. Con este artículo queremos empezar una serie de escritos a fin dar más elementos y de animar a los lectores de Mirada Sur para poner manos a la obra de defender y cuidar nuestra casa común.

* Laudato sí son palabras italianas que significan alabado seas y están tomadas del cántico en el que Francisco de Asís alaba a su Señor por haber creado a nuestra hermana madre tierra, a la hermana agua, al hermano sol y a todas las creaturas que son nuestras hermanas

Acerca de este blog

Escrito por Laudatosi 29-10-2015 en Introducción. Comentarios (0)

Este blog lo he creado para compartir mis análisis y reflexiones a partir de la encíclica Laudato Si del papa Francisco. Para comenzar pienso incluir aquí una serie de artículos que estoy publicando sobre ese tema en el periódico Mirada Sur de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Posteriormente y si el tiempo y mis habilidades para manejar esto de los blogs me lo permiten (habilidades que por lo pronto están apenas despegando de cero) pienso incluir otros materiales que voy escribiendo y/o los enlaces para acceder a ellos. Así es que este blog está en permanente construcción (y corrección) y espero que quienes lo vean disculpen los errores y las imperfecciones de diseño que tenga.

Generalmente en los blogs (al menos los no sofisticados como éste) aparecen las entradas en el orden en el que son subidas y no hay un índice general de contenido. Por lo tanto se dificulta mucho (por lo menos a mí se me dificulta) saber qué es lo que hay en el blog y si hay alguna estructura en ello. Para subsanar esto incluyo aquí una tabla de contenido elaborada manualmente (mientras descubro si hay alguna forma de que la genere el propio blog). Trataré de actualizarla conforme añada algo nuevo. No sale muy bella que digamos en pantalla pero no he encontrado otra forma de hacerla. Ver categoría: CONTENIDO.

Los comentarios son bienvenidos. Uno de los objetivos de esta página es promover la sana discusión de la encíclica Laudato Si en general y de los (muchos) temas particulares y conexos que trata.

RL