Blog de Laudato Si

Madre Tierra

Marichuy, Lupita y la Hidra Capitalista

Escrito por Laudatosi 17-08-2017 en Enlaces externos. Comentarios (0)


El día 6 de agosto el Consejo Indígena de Gobierno anunció la creación de la ONG Llegó la hora del florecimiento de los pueblos,un paso, legal y necesario… para que el nombre de la vocera del Concejo Indígena de Gobierno, la compañera indígena nahua María de Jesús Patricio Martínez, aparezca en las boletas electorales”. Un par de semanas antes las Abejas de Acteal habían elegido a su representante, de hecho, la representante mujer de los pueblos tsotsiles al Concejo Indígena de Gobierno (CIG). La entrega del bastón de mando a la representante se llevó a cabo en Acteal, en una conmovedora ceremonia en que Las Abejas  recrearon sus usos y costumbres dando libre expresión a su peculiar identidad maya-católica. Entre otras innovaciones estuvo el hecho histórico de que es la primera vez que Las Abejas entregan un bastón de mando a una mujer.

La noticia fue recogida y transmitida en las redes sociales y quizá en algún medio local, pero hubo algo a lo que no se le ha dado la atención que merece: la representante o concejala, como se le está llamando, es una sobreviviente de la Masacre de Acteal.

Ciertamente, todos y cada uno de los sobrevivientes son algo especial, pero Guadalupe Vázquez Luna lo es todavía más. Lupita era una niña de 10 años cuando ocurrió la masacre. Vio morir a su papá, a su mamá y a 5 de sus 10 hermanos ese aciago 22 de diciembre de 1997. Su padre era el catequista que encabezaba las jornadas de ayuno y oración que aquella comunidad mártir estaba realizando por la paz cuando los paramilitares cayeron criminalmente sobre ella. Veinte años después, aquella niña cuyos ojos vieron lo que el gobierno ha querido callar desde entonces, unirá su voz a la de todos los pueblos indígenas de México para denunciar una política económica que no es más que la prolongación de aquel crimen atroz.

No recuerdo quién dijo por primera vez, hace veinte años, que la guerra de Chiapas era una guerra de símbolos pero es una gran verdad, a condición de que no se pretenda-como alguien ya lo hizo- desfigurar la frase con la insinuación de que es meramente una guerra de símbolos. Y hay que reconocer que para esto de crear y aprovechar los símbolos pocos les ganan a los zapatistas: desde la elección de la fecha del levantamiento el día que entraba en vigor el TLC, pasando por los pasamontañas y aquello de que “tuvimos que cubrir nuestro rostro para que nos vieran”, luego, los miles de zapatistas que recorrieron el país para que la voz indígena se escuchara en los últimos rincones de la nación, hasta la presente propuesta conjunta con el CNI de elegir a una mujer como símbolo para enfrentar a la hidra capitalista, las acciones zapatistas han estado preñadas de un profundo sentido simbólico más allá de su éxito o fracaso político inmediato.

Una de las características más poderosas de los símbolos es que poseen vida propia y hablan, significan, interpelan, más allá de la intención conciente de quienes los crearon, más aún, tan es así, que podríamos decir que esos supuestos creadores de los símbolos nada más creyeron que los creaban cuando en realidad fueron los símbolos quienes los utilizaron a ellos para ponerse ellos mismos en circulación.

Así, esta última propuesta de elegir a una mujer, vocera-candidata, para enfrentar la nueva acometida del neoliberalismo, eso que los mismos zapatistas han bautizado como “la hidra capitalista” tiene, lo hayan pensado así o no sus presuntos creadores, reminiscencias y reverberaciones bíblico-apocalípticas: la mujer indígena y la hidra; ¿Qué es sino un avatar más de la mujer y el dragón que aparecen en el capitulo 12 del Apocalipsis como las dos señales aparecidas en el cielo para representar la gran batalla final? Por lo pronto el dragón, demostrablemente no es más que la transposición a un texto y contexto judío-cristiano de la hidra griega, toda vez que el texto fue escrito en una isla de Grecia donde las festividades populares reproducían cada año el mito del monstruo que perseguía a la mujer para devorar a su hijo. En cuanto a las características de la hidra-dragón, no hay más que leer las páginas subsiguientes: la Bestia tiene el control del comercio mundial (“nadie podrá comprar ni vender si no está marcado con el signo de la Bestia”– el logo diría esa otra profeta judía Naomi Klein), la complicidad de las demás naciones ricas, el control de los medios de información y propaganda, las armas de destrucción masiva, el poder de seducción de los pueblos, y la habilidad, como el capitalismo, de recuperarse de lo que parecen crisis terminales y volver a asombrar al mundo con su poder.

Por lo que toca al significado simbólico de la escena apocalíptica, curiosamente¿quién lo diría? es un hombre de talante conservador como Benedicto XVI quien, yendo más allá de las interpretaciones eclesiocéntricas, mejor lo ha iluminado: es la alianza de la fe de los pobres de la tierra y de la tierra misma la que va a resistir y finalmente a vencer a los poderes que dominan este planeta.

(Valga aquí un paréntesis para enfurecer a mis amigos zapatistas después de haberlos elogiado. La grandeza de la concepción simbólica de una mujer indígena para enfrentar a la hidra capitalista es cosa muy aparte de la pertinencia política de la propuesta de una candidatura. ¿Qué tiene de maravilloso aparecer en las boletas del despreciado y desprestigiado INE? ¿Qué caso tiene participar en una elección en la que no se cree y por dos décadas se ha criticado? Ya. Lo tenía que decir por honestidad aunque disguste a muchos, pero ahora vuelvo y termino con los símbolos.)

La niña que sobrevivió a la Masacre de Acteal, cuando los paramilitares gritaban “¡Hay que acabar con la semilla!” y ahora es parte de la voz de una asamblea de pueblos que se organiza para enfrentar a la Bestia capitalista simboliza mejor que nada aquella frase de la sabiduría maya guatemalteca (atribuida al Popol Vuh): “Arrancaron nuestras ramas, se llevaron nuestros frutos, cortaron nuestro tronco, pero no pudieron arrancar nuestras raíces”.

La Jornada: Marichuy, Lupita y la hidra capitalista

Para seguir las últimas noticias sobre el caso de Berta Cáceres, la COPINH y Gustavo Castro

Escrito por Laudatosi 03-06-2016 en Enlaces externos. Comentarios (0)

Para seguir las últimas noticias sobre el caso de Berta Cáceres, la COPINH y Gustavo Castro, se puede visitar el portal de Otros Mundos, la organización a la que pertenece Gustavo:

Otros Mundos Chiapas

La Defensa de la Madre Tierra/VII. ¿Qué es la COP21 y por qué depende de ella nuestro futuro?

Escrito por Laudatosi 17-12-2015 en Madre Tierra. Comentarios (0)

Mi abuelo tuvo un sueño y me dijo: Hijo, yo ya no lo voy a ver, pero tú sí. La vida se va a poner muy difícil porque va a hacer mucho calor. Los humanos han cortado los árboles, han faltado al respeto a la Madre Tierra, por eso ya no llueve y va a haber mucho sufrimiento.

                                                                                         Palabras de un indígena guaimí de Panamá a Tatik Samuel en febrero del 2004

La semana pasada, comenzando el lunes 30 de noviembre y programada para terminar este viernes 11 de diciembre se inició en París la cumbre mundial conocida como la COP21. Ante este acontecimiento el papa Francisco se manifestó sin rodeos ni eufemismos: “Es ahora o nunca, estamos al borde de un suicidio de la humanidad”. ¿Qué es pues la COP21? ¿Por qué es tan importante? ¿Qué posibilidades tenemos de evitar ese suicidio de la humanidad?

¿Qué es la COP21?

Para empezar a responder cito el portal alterativo de noticias “Democracy Now” que nos informa que: “En este contexto se está desarrollando uno de los encuentros mundiales más importantes de la historia: la 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o COP 21 (UNFCCC por sus siglas en inglés: United Nations Framework Convention on Climate Change). Prácticamente todos los países del mundo están representados aquí, a través de sus delegaciones, que están intentando alcanzar un acuerdo antes del 11 de diciembre, con el objetivo de evitar un cambio climático catastrófico e irreversible.”

Francisco, en su encíclica Laudato Si, menciona algunos de los principales antecedentes de esta cumbre: La Cumbre de la Tierra, celebrada en 1992 en Río de Janeiro, más atrás todavía, la Declaración de Estocolmo (1972) y más cercana a nosotros, La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el desarrollo sostenible denominada Rio+20 (Río de Janeiro 2012). Y se sobreentiende que previa a esta COP21 ha habido otras 20 cumbres anteriores con los mismos objetivos. Aunque Francisco reconoce que algunas de estas reuniones mundiales tuvieron en su momento un valor para ir abriendo la conciencia de pueblos y gobiernos, sin embargo en la práctica no se ha hecho nada realmente significativo y añade sin rodeos que:

“Las negociaciones internacionales no pueden avanzar significativamente por las posiciones de los países que privilegian sus intereses nacionales sobre el bien común global. Quienes sufrirán las consecuencias que nosotros intentamos disimular recordarán esta falta de conciencia y de responsabilidad” (no.169 de LS).

¿Qué está en juego en la COP21?

Para decirlo en pocas palabras, que aunque suenen catastrofistas no son más que el más escueto realismo basado en el rigor de las consideraciones científicas y también en el sentido común de cualquier observador que no esté cegado por sus intereses o por la propaganda, lo que está en juego es el futuro de la humanidad y la habitabilidad de este planeta para los seres humanos y también para muchas especies animales y vegetales cuyas condiciones de existencia podrían desaparecer.

Los científicos calculan que desde que comenzó la era industrial basada en el consumo de los combustibles fósiles (como el carbón, el gas y el petróleo y sus derivados) la temperatura global del planeta se ha elevado en 1º. centígrado. Un grado puede sonar poco para los legos en la materia pero es ya un cambio catastrófico. Además de los trastornos climáticos que implican cada vez más y mayores desastres “naturales” como los huracanes y oscilaciones extremas entre las sequías y las inundaciones, este grado de calentamiento significa que los enormes glaciares, que en otra época aprendimos en la escuela a llamar “eternos” ya no los son: se han empezado a derretir. Lo cual a su vez significa que los miles de millones de metros cúbicos de agua que los formaban pasan a ser parte de los océanos elevando el nivel del mar. El efecto más directo- y ya palpable en algunos lugares – es que al subir el nivel del mar las tierras costeras de poca altura pasan a ser cubiertas por las aguas. Se habla de unos islas en el Pacífico cuyos habitantes ya están buscando un lugar para emigrar masivamente. En México podríamos pensar en nuestro vecino estado de Tabasco donde las inundaciones ya son endémicas y podrían llegar a ser permanentes.

Los científicos calculan que para evitar lo peor y poder empezar a revertir el proceso destructor, el calentamiento global no deberá de sobrepasar los 2º C, aunque algunos (especialmente los habitantes del Pacífico Sur como los de las islas mencionadas y otras más grandes como las Filipinas) creen que ese tope es demasiado alto, que el límite debería fijarse en 1.5º C. Para lograr incluso la meta menos ‘ambiciosa’ las emisiones que producen el calentamiento deberían detenerse YA. Aun así la temperatura seguiría subiendo puesto que hay procesos ya desatados, pero – si se tomaran las medidas radicales- habría esperanzas de que ese proceso se detuviera en los 2º C y entonces empezaría a decrecer.

La mala noticia es que los gobiernos de los países que más pesan a la hora de tomar decisiones, atrapados por su dependencia-complicidad con las grandes empresas contaminantes, se están haciendo tontos…para decirlo en pocas palabras. Han cambiado el esquema necesario de límites obligatorios fijados por la comunidad internacional, por el de límites voluntarios fijados por cada gobierno (y los poderes financieros que los sostienen). Así, ni siquiera el límite de 2ºC (que muchos sostienen que es ya demasiado alto) está garantizado. Sobrepasar estos límites seguramente implicaría que, como escribe Francisco: “Si la actual tendencia continúa, este siglo podría ser testigo de cambios climáticos inauditos y de una destrucción sin precedentes de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos nosotros” (24). Y para que no quede duda sobre el esquema de contribuciones voluntarias ha dicho que es “indispensable crear un sistema normativo que incluya límites infranqueables”  (53).

¿Qué está pasando en la conferencia de Paris?

Hasta este momento desgraciadamente está pasando lo que era de temer. Todas las ficciones y falsas soluciones denunciadas por la encíclica, están presentes. El presidente Obama, que en su país es visto por los republicanos como demasiado radical en cuestiones del cambio climático, se congratuló en su discurso de que la mayoría de los países están haciendo su tarea de entregar sus compromisos voluntarios, o sea, el mismísimo esquema condenado por el papa y los ecologistas reales. Siguen todas las seudo soluciones denunciadas por la encíclica: confiar mágicamente en los mecanismos del mercado o en pretendidos remedios tecnocráticos. Hasta el presidente Peña Nieto, autor de las atroces reformas estructurales que, entre otras cosas decretan que la explotación de hidrocarburos tiene absoluta prioridad sobre la agricultura y cualquier otra actividad humana, se dio su vuelta a París, alardeando de que su modelo de desarrollo es compatible con el control del cambio climático. Quizá estas palabras de la encíclica que parecen, como sus trajes, cortadas a su medida, explique el por qué, según se dice, EPN no quería que el papa viniera a México: “En este marco, el discurso del crecimiento sostenible suele convertirse en un recurso diversivo y exculpatorio que absorbe valores del discurso ecologista dentro de la lógica de las finanzas y de la tecnocracia, y la responsabilidad social y ambiental de las empresas suele reducirse a una serie de acciones de marketing e imagen” (194).

Y hay algo peor. Si en anteriores cumbres de diverso tipo ya se había hecho costumbre la movilización masiva en las calles para, mal que bien, tratar de que el clamor de los pueblos penetrara de alguna manera hasta los acondicionados salones de lujo donde se reúnen los poderosos, en París, con el pretexto de los recientes atentados terroristas, se prohibieron todas las manifestaciones públicas; aunque algunos se atrevieron a desafiar la prohibición y sufrieron las consecuencias de golpes policíacos, gases lacrimógenos, pimienta y otros que muestran la sensibilidad ecológica del gobierno francés. A un activista que reclamó a las autoridades por la virtual supresión de las garantías civiles le contestaron que se debía a la emergencia de las amenazas terroristas. El activista respondió con toda razón que el cambio climático también es una emergencia y mucho mayor pero esto no impresionó a las autoridades. Mientras tanto la ecología, no solo light, sino chic, se hace presente en los salones de lujo de París donde se exhiben limosinas de “cero emisión” de contaminantes y mansiones acondicionadas por combustibles ‘limpios’. Cada quien sus propias prioridades, pues. Pero no hay que ignorar lo que dijo el dirigente del Movimiento Sin Tierra de los campesinos brasileños: el imperio ha decidido jugar más rudo.

La paradoja de los gobiernos y los activistas.

Bill McKibben uno de los fundadores de la organización de activistas climáticos <350.org>, medio se consuela por lo que pasa en París diciendo bueno, éste no es el campo de batalla, es más bien algo como el marcador que nos dice como van las anotaciones del partido; lo que cuenta es lo que están haciendo y seguirán haciendo nuestras organizaciones en cada lugar del planeta. Y da como dato esperanzador que, aunque las manifestaciones públicas están prohibidas en París, sólo su organización logró promover el pasado fin de semana “movilizaciones en 2200 lugares alrededor del mundo, desde Camerún, Minneapolis, Malawi, Australia, Estocolmo; desde cada rincón del planeta”. Habría que añadir la marcha del domingo pasado aquí en San Cristóbal, pues aunque no haya tenido como tema específico el cambio climático, la lucha por una nueva Constitución que recupere el sentido de una sociedad organizada para el bien común y no para beneficio de los intereses particulares de los privilegiados, va en la misma dirección.

Sin embargo, otro activista que también anda en París apuntó con realismo que el movimiento para salvar la tierra no puede prescindir de los gobiernos: “Veo aquí a los líderes de los gobiernos, todas sus debilidades, pretensiones, crímenes climáticos; observo que no hay contradicción en la que no incurran. Me asombra la capacidad de los seres humanos para racionalizar su ceguera ante los inenarrables sufrimientos que causa y causará el cambio climático. Y sin embargo, no podemos prescindir de los gobiernos; ellos son nuestra mejor solución. Solo con el poder del estado podemos terminar, no meramente reducir, la emisión de gases de efecto invernadero. Pero necesitaremos que los movimientos sociales obliguen a los gobierno para que a su vez éstos obliguen a la sociedad –corporaciones, sindicatos, iglesias, individuos, a acabar con el mundo de los combustibles fósiles, antes de que ese mundo acabe con el mundo mismo. El poder es la clave”.

Exactamente lo mismo piensa Francisco, pero ante la sordera y ceguera de los gobiernos sigue rezando por un milagro. Tal vez habría que imitarlo, y no me refiero nada más al rezar, sino a la lucha por una transformación radical, de la que él mismo es un ejemplo.


Celebración nocturna en Acteal

Escrito por Laudatosi 29-10-2015 en Fotografía de Inicio. Comentarios (0)


La fotografía que encabeza esta página corresponde a una celebración -según el rito católico-tzotzil propio del lugar- que se llevó a cabo en Acteal la noche del 15 de septiembre del 2011- cuando el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (fundado por Javier Sicilia) visitó esa Tierra Sagrada de los Mártires de Acteal (como se le conoce tras la masacre de 1997) para compartir el dolor y la esperanza de las víctimas de la violencia criminalmente auspiciada o tolerada por el estado mexicano.

Escogí esta fotografía para presidir mis reflexiones sobre la Laudato Si, no solo porque Acteal se ha convertido ya en parte de mí mismo, sino porque expresa de manera dramática una de las tesis centrales de Francisco, que es la íntima e indisoluble conexión entre la suerte de la tierra y la suerte de los pobres de la tierra, aquellos que para el sistema dominante son simplemente descartables. Como escribe más adelante de manera contundente:

No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental (LS no. 139).

Dándole un giro de gran originalidad a una expresión común entre los pueblos indígenas, el papa argentino, siguiendo al Francisco que le inspiró su nombre papal y buena parte de sus reflexiones, habla no sólo de la 'madre tierra', sino de nuestra hermana 'madre tierra', y no sólo eso, sino que resalta cómo ésa es una hermandad de pobres, de víctimas del mismo sistema de violencia y destrucción que aqueja al planeta y a sus habitantes:

Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto»  (LS no.2)

Conciente de la relación tan particular y profunda de los pueblos indígenas con la tierra (la ch'ul banamil para los tzotziles, la pachamama para los pueblos andinos...) Francisco les dedica estas palabras en las que reclama una especial atención para ellos:

En este sentido, es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios. Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. (LS no. 146)

En los valores que estas comunidades todavía reflejan (por lo menos mientras el tsunami del sistema capitalista no acabe de barrer con ellas) se puede descubrir una imagen de lo que propone la espiritualidad cristiana:

.. .un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco. Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo pequeño, agradecer las posibilidades que ofrece la vida sin apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos por lo que no poseemos. Esto supone evitar la dinámica del dominio y de la mera acumulación de placeres. (LS no. 222)

Finalmente, volviendo a la fotografía que encabeza esta página, la cruz indígena que brilla en medio de ella iluminada por la luz de las candelas rituales, es el mensaje de esperanza en medio del dolor de las muertes violentas y de la destrucción de nuestra hermana madre tierra:

El Nuevo Testamento no sólo nos habla del Jesús terreno y de su relación tan concreta y amable con todo el mundo. También lo muestra como resucitado y glorioso, presente en toda la creación con su señorío universal: «Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz» (LS no.100)